Ficha |
Formato 14 x 20 cm, 128 páginas, ilustrado, a un color. |
“Cuentos para niños de 8 a 108 – I" (7ªedición – 2007), contiene cuentos y frases pensados especialmente para transmitir valores tales como la solidaridad, la amistad y el respeto, entre otros.
La obra de tapa y las ilustraciones interiores son de la pintora Norma Cistaro.
El prólogo fue escrito por la Sra. Alicia Marinángeli, directora de las publicaciones de Editorial EDIBA: Maestra de Primer Ciclo, Maestra de Segundo Ciclo y The Teacher’s Magazine.
Distinguido con la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, en Literatura Infantil, (Año 2000)
La bruja
Publicado en: “Cuentos para niños
de 8 a 108-I”
En un pequeño pueblito, situado en un lugar muy lejano,
vivía una bruja malvada que se divertía muchísimo
asustando a los niños.
Por las noches aparecía cubierta con un manto amarillo, sombrero
rojo, y una larga cola negra y brillante. Su nariz larga y afilada,
como un cuchillo, tenía en la punta una verruga peluda, de
su boca inmensa y desdentada salía una estremecedora carcajada
y sus ojillos pequeños y rojos parecían despedir relámpagos
de furia. ¡Qué fea era!
Todos en le pueblo sabían que ella solamente aparecía
en las noches más oscuras, las noches de luna nueva. Entonces,
aunque ningún niño salía de su casa, ella igualmente
hacía sus maldades.
A veces ponía sapos entre las sábanas, o langostas
entre las servilletas dobladas o escarabajos en las toallas. Una
vez, llenó con culebras y arañas la piñata
de un cumpleaños, y todos los niños terminaron llorando.
Pero resulta que en este pueblito, había un grupo de niños
muy bandidos y traviesos, que por su mala conducta y educación
estaban siempre solos.
Ocurrió que una de esas noches oscuras en que la bruja salía
a divertirse, los niños malos la estaban esperando con sus
gomeras y los bolsillos llenos de piedras.
La atacaron de repente y la bruja sorprendida rodó por el
suelo, con tanta mala suerte que perdió su varita mágica
y con ella todos sus poderes.
La bruja salió corriendo y los niños la persiguieron
hasta arrinconarla en la plaza.
Se armó un gran alboroto y entonces los niños buenos
se acercaron para saber qué pasaba. Uno de ellos encontró
la varita, la levantó y apuntando hacia el centro de la gran
pelea dijo: “¡Abracadabra, que sean todos buenos!”
Y así fue.
Dejaron de pelearse y la ropa de la bruja se tornó blanca
como sus cabellos, su rostro parecía ahora el de una dulce
abuelita, los niños malos la abrazaron cariñosamente
y todos en el pueblo festejaron el milagro.
Este lugar pasó a la historia por ser el único en
el mundo donde la bruja es buena, la luna brilla más que
en ningún otro sitio y siempre se escucha una suave y hermosa
música que nadie sabe de dónde viene.

Querida maestra...
Publicado en: “Cuentos para niños
de 8 a 108-I”
Tal vez sea un poco tarde, pero hace mucho que quiero decirle
estas palabras: Llevo muchos años vividos y a través
de tanto tiempo, me di cuenta de todo lo que hizo por mí.
No sé dónde se encuentra hoy usted, pero sé
que mi voz le llegará, haciéndose eco en las voces
de otros alumnos o quizá sea el viento quien le cuente que
estoy muy agradecido y que nunca la he olvidado. Usted me enseñó
a leer, pero más que eso, me enseñó a vivir,
a soñar, a querer.
Recuerdo cuando le conté que mis padres estaban separados
y me puse a llorar. Usted lloró conmigo y yo aún siento
el calor de sus manos acariciando mi cabeza despeinada. Ese día,
nos perdimos el recreo...
También recuerdo la torta que trajo para mi cumpleaños
¡fue mi primera torta!
¿Sabe una cosa, Seño? Mi mamá estaba celosa
de usted, pero la quería mucho, siempre me decía “Tu
señorita te da el amor, las caricias y todo lo que yo no
puedo darte. Te muestra el camino para que seas buena persona. Por
eso, sé siempre agradecido y no dejes de quererla nunca”.
Perdóneme por haber tardado tanto en decirle cuanto la quiero.
Querida maestra, siga siempre así, enseñando, guiando,
acompañando. Aunque a veces el agradecimiento llegue tarde
o nunca llegue, todo lo que nos brinda dará sus frutos.
No voy a firmar la carta, porque mi nombre no tiene importancia,
soy un alumno entre tantos.
Y el suyo no puedo escribirlo, porque es el de todas las maestras
del mundo.
El canto de la libertad
Publicado en: “Cuentos para niños
de 8 a 108-I”
Los padres de Marina y Carlitos habían ido de compras a
la feria dominical y al volver trajeron de regalo una jaula bastante
grande, cubierta con un manto rojo. Desde la jaula tres aves hermosas
y extrañas observaban a la familia en pleno.
“Nos contó el vendedor que las han traído de
un país muy lejano y que su canto es maravilloso”,
dijo la mamá.
Pasaron los meses y a pesar del cariño y los cuidados que
las aves recibían, jamás dejaron oír su famoso
canto. Así que tanto los niños como sus padres estaban
un poco desilusionados.
Un día Marina y Carlitos, estando solos en la casa, decidieron
jugar con las aves.
Lo primero que hicieron fue cerrar todas ventanas y abrir la puerta
de la jaula. Una de las aves salió volando tan rápido
que se golpeó contra una pared, las otras dos salieron de
la jaula e intentaron un vuelo más lento. Los chicos se reían
pero las aves estaban asustadas.
Marina puso comida y agua sobre la mesa y las aves, ya más
tranquilas, se acercaron a comer y beber. Luego levantaron vuelo,
se posaron sobre un perchero y comenzaron a cantar.
Marina puso comida y agua sobre la mesa y las aves, ya más
tranquilas, se acercaron a comer y beber. Luego levantaron vuelo,
se posaron sobre un perchero y comenzaron a cantar.
Era tan bello su canto que Marina, emocionada, no pudo contener
algunas lágrimas. Sin dejar de cantar los pájaros
regresaron a su jaula, ante la mirada maravillada de los niños.
Este juego se repitió varias veces, hasta que un día
Marina y Carlitos decidieron abrir las ventanas para que los pájaros
salieran al jardín. Con gran alegría las aves volaban,
haciendo figuras en el aire, bajaban hasta donde estaban los chicos,
comían y bebían y seguían con sus juegos, brindando
su canto, que además de la belleza habitual, transmitía
una sensación de paz y felicidad. Tan entretenidos estaban
que ninguno se dio cuenta de que los padres habían regresado
y que estaban muy sorprendidos al ver en el jardín tres aves
idénticas a las suyas cantando con tanta fuerza.
-¿Por qué será que nuestros pájaros
no quieren cantar? -dijo la mamá. -¿No será
que deberían estar en libertad?
-No creo, tienen una jaula muy linda, comida, cariño. No,
creo que no.- contestó el papá.
Pero al entrar a la casa y ver la jaula abierta y vacía comprendieron
todo. Carlitos y Marina regresaron desde el jardín y las
tres aves que los seguían entraron solas en la jaula, como
siempre. Desde aquel día, la jaula es aún más
hermosa, ya no tiene puertas.
Por las tardes, la familia se reúne en el jardín y
escucha con gozo la risa de los niños, el rumor del viento
entre las hojas y a las aves que cantan felices. Su canto es alegría...
están en libertad.

Solidaridad Es sufrir con el dolor ajeno. Es ser feliz con la
alegría del otro. Es amar a todos por igual. Es dar al
que necesita, aun lo que más queremos.

Dignidad Hacer las cosas de forma tal que nuestros seres más
queridos se sientan orgullosos de nosotros, nuestros amigos nos
admiren y nuestros enemigos nos respeten.
No es inteligente quien quiere hacer todo, lo es quien se rodea
de colaboradores que puedan hacer casi todo.

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